sábado, 28 de agosto de 2010

Desde Extramuros

Vista de los restos del Muro de Adriano (limes britano) en el norte de Inglaterra.

Según la RAE el término extramuros proviene del latín "extra muros" y significa "fuera de las muralllas", "fuera del recinto de una ciudad, villa o lugar". Si seguimos indagando en consonancia tenemos que continuar con la semántica del concepto  "muralla", que nuestro preciado diccionario define como "muro u obra defensiva que rodea una plaza fuerte o protege un territorio", por lo que no es difícil deducir que lo que no está en intramuros está excluído de protección y expuesto a eventuales peligros. Todo esto puede cuestionarse cuando el peligro, siempre ingenioso e impredecible, se encuentra no fuera, sino dentro de la fortificación, entonces la altiva y hermosa muralla puede convertirse en una trampa mortal que impide la agónica huida .
Estas divagaciones pueden relativizar de alguna manera el significado de muralla y en consecuencia el de intra y extramuros. Esta idea puede extrapolarse ávidamente a otras esferas de la vida cotidiana. Muchos, que no todos, de los que vivimos en extramuros nos creíamos lejos de lo conocido, de lo familiar y lo seguro;  por definición y casi por instinto nos hallábamos en terreno desconocido y hostil en el que nos movíamos inseguros e inquietos. Al pasar el tiempo se van materializando dos opciones; la primera es casi instintiva y es la tendencia a construirse en extramuros su propio muro, su propia fortaleza para sentirse seguro en lo inseguro. Ésto, así lo creo, es arma de doble filo porque por una parte se vive aislado en un contexto y por otra parte se tiene que salvar no sólo una, sino dos murallas para volver al intramuros original,  lo que es más costoso y muchas veces frustrante. La segunda opción es abrirse a su entorno en extramuros, aprender de lo que se ve y abrir nuevos horizontes, conocer gentes, culturas y costumbres, discrepar con uno mismo y asomarse al abismo de los nuevos planteamientos que terminarán por cuestionar todo lo que antes parecía seguro e inamovible. Extramuros e intramuros tienden a fusionarse y la muralla empieza a perder de forma sutil consistencia. De alguna forma, probablemente inconsciente, opté por la segunda posibilidad que desde hace ya una década me lleva a través de distintos parajes, gentes y situaciones que sin ánimo de protagonismo pretendo fijar en forma de artículos, para mi propia asimilación de lo relatado   y para el pasatiempo de aquellos, que ociosos, dispongan de tiempo y ganas.